¿Ser Discípulos? A qué somos llamados
Por Edgar Chan · Enero 20, 2021
Cuando leía las historias de los apóstoles, sobre cómo iban predicando a las personas, creía que todos teníamos que desempeñar el mismo rol: ir de pueblo en pueblo predicando. Sin embargo, resultó ser algo más matizado y personal.
Llamados a ser Discípulos
Empecemos por ser claros: toda la enseñanza y el propósito del ministerio de Jesús es acerca del evangelio. Podemos definir el evangelio como las buenas noticias de Dios llamándonos a estar en comunión con Él.
"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado." — Juan 17:3
Conocer no solo habla de un conocimiento mental; afirma el estar en comunión con Dios. Es como cuando te relacionas con una persona y la conoces por cierto tiempo, empiezas a conocer lo que le gusta y lo que no, también de sus deseos y su corazón. En este sentido pasa lo mismo con Dios.
Somos discípulos porque somos llamados a seguir a Jesús y comprometernos con su voluntad. Específicamente hay tres cosas que el buen discípulo persigue para dar a conocer a Dios:
Diferentes Contextos
1. Amar
El mandamiento más importante, dice Jesús, es amar a Dios y amar a tu prójimo como a ti mismo (Mat 22:37-39). Amor es el pegamento que nos une a Dios y unos a otros.
"De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros." — Juan 13:35
Seguir a Jesús no se trata de seguir una tradición familiar, ni de ganar créditos con Dios. Se trata de seguirlo por amor a Él, porque Él nos amó primero.
2. Fe
Aunque se necesita fe para creer en Jesús, también somos llamados a crecer en la fe. La fe no es algo estático; es cambiante y se fortalece cuando se pasan pruebas. El secreto es seguir confiando en Él, a pesar de lo que el mundo alrededor te diga.
3. Crecer en Conocimiento
Un discípulo sano busca entender quién es Dios, qué dice su Palabra, y cómo aplicar esa sabiduría en la vida cotidiana. Este conocimiento no es solo información —es transformación.
El llamado a ser discípulos no es uniforme. Cada persona, desde su contexto único —como padre, profesional, artista, o emprendedor— puede reflejar a Jesús de una manera auténtica y poderosa.
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